
Hablar de un hotel de lujo en principio no tiene mérito. Quiero decir que, algo que es de lu jo, ya de por sí mola, no estás descubriendo nada. Creo que nunca me ha ocurrido visitar un hotel de lujo y que me parecieses horroroso. Hotel de lujo = molamiento.
En el caso de Marqués de Riscal, creo que va todo un paso más allá.
Por supuesto que es un hotel de lujo y tienes todo lo que eso conlleva: personal atento y amable, habitaciones enormes con regalos, un spa, un servicio extraordinario, desayuno en la cama impresionante…. Pero tiene mucho más que eso.
El molamiento del Hotel Marqués de Riscal empieza ya con la estructura.
Fácilmente reconocible, incluso la gente que no lo ha visitado nunca sabe lo que es con tan sólo ver una imagen del tejado. Cuando estás delante recuerda ligeramente a una nave espacial pilotada por aliens muy pijos que escuchan música funky.


El edificio fue diseñado por Frank O. Gehry y refleja los tres colores del lugar: El rosado del vino, el dorado como la malla de la botella y el plateado como las cápsulas de la botella. (un poco rebuscado si me preguntan, yo hubiese elegido rosado del vino, verde de los viñedos y marrón como la tierra).
Cuenta la historia (no puedo confirmar la veracidad total de esto), que Gehry no tenía muchas ganas de crear ningún diseño para nadie. Los de Marqués de Riscal insistían e insistían, pero Gehry no daba su brazo a torcer. Finalmente ganó el vino.
Invitaron a Gehry a pasar un día entre los viñedos y lo llevaron a la parte prohibida. Esa que está detrás de unas puertas metalizadas cerrada con candado y que ningún mortal puede traspasar, porque contiene vinos más antiguos que el propio Gehry.
Le ofrecieron una botella del año de su nacimiento y tras probarla, Gehry decidió diseñar el hotel.
La magia del vino. Primero no quieres y unas copas después accedes a todo. Y sino que se lo cuenten a unos cuantos galanes que conozco yo. El vino es la mejor inversión para que alguien cambie de opinión.
Las habitaciones del hotel son una maravilla. Muy amplias con vistas a los viñedos y mucha luz natural.
Las camas son de lo mejorcito que habrás probado nunca con doble colchón. Todas amuebladas con muebles modernos, pero cómodos (últimamente es una combinación difícil de encontrar) y tecnología Bang & Olufsen.


Por supuesto, como cualquier hotel de lujo que se precio, no pueden faltar los pequeños detalles. La botella de agua en la mesita de noche y la botella de vino con sus copas, para que no tengas que atacar el minibar de inmediato.
Por supuesto no pueden fallar las revistas mensuales, no vaya a ser que la mujer se aburra.


Por último está el baño de las habitaciones. También de tamaño muy amplio y por partes separadas (lo que siempre me parece una fantástica idea), lo que más se aprecia si eres mujer son los cosméticos de Caudalie que tienes a tu disposición.
Caudalie es la marca que Marqués de Riscal utiliza en el Spa, pero puedes empezar a probarlos en el baño.
Pero, ¿Qué puedes hacer en el hotel a parte de disfrutar de una magnífica habitación?
Claro está que el Hotel Marqués de Riscal no es para urbanitas que no soporten estar en la naturaleza, pero eso no quita que no haya cosas por hacer. Por ejemplo puedes visitar el restaurante que, aunque no tiene la misma calidad que las habitaciones, la comida sigue estando deliciosa. Eso sí, no recomiendo que comáis las chuletas con las manos, porque los camareros te miran un poco mal.
Lo que sí es 100% recomendable y debes probar es el desayuno. También se sirve en el restaurante y es para ponerse las botas. Mi consejo: Si el tiempo lo permite, desayuna en la terraza. Las vistas son impagables y estarás rodeado de tomates y especies que tienen ahí cultivadas para sus platos.

También puedes pasar un tiempo en el spa y relajarte.
La parte normal del spa ofrece piscina, sauna, baño turco y jacuzzi. Luego también está la parte opcional en la que tienes que pedir cita y donde puedes disfrutar de unos tratamientos que valen cada céntimo y te harán sentir como si hubieses vuelto a nacer.

Otra opción muy recomendable es visitar la bodega.
No recuerdo el coste de la visita, pero sí recuerdo que después de una larga hora paseando por las distintas fases de la creación del vino, te dan a probar algunas de las botellas en un mini curso exprés de cata.


Si te aburres y vas en coche, puedes ir a Elciego a comer algo.
Entre todos los lugares, D.O. Laurel es una de las mejores opciones. Puedes pedir vinos de la zona por copas y pequeños platos. Tienen unos pimientos rellenos de queso que te mueres.
Aunque el mejor sitio para comer en toda la zona está un poco más alejado, pero vale totalmente la pena. En San Vicente de la Sonsierra encontrarás Casa Toni. Precios más tirando hacia lo alto, pero con razón. La gente del restaurante muy familiar y amable y la comida está para chuparse los dedos. No sabría decir si van detrás de una estrella o no, pero quien visite Marqués de Riscal unos días y no pase por Casa Toni a comer o a cenar, está cometiendo un pecado.
Por último y aunque suene a tontería, hay otra cosa que hay que probar. Si te pilla un día soleado, coge una de las bicis que el hotel pone a tu disposición y pedalea. Es un paseo estupendo que no te dejará indiferente y que además te ayudará a reconectar con la naturaleza.